La histórica travesía del “Winnipeg”

Imagen del Winnipeg

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El “Winnipeg”, fue el tercer barco de mi vida y ¡cómo nos costó a mi madre y a mi llegar hasta el puerto de Trompeloux (Burdeos, Francia)! en donde estaba anclado. Nosotros proveníamos del campo de concentración francés de Beni Hindel, en Argelia; y desde allí emprenderíamos en un taxi un largo viaje hasta la Capital, Argel, el más largo que había hecho en mi corta vida.

De Argel en un barco Egipcio llamado “Al Kantara” cruzamos el Mediterráneo de Sur a Norte hasta llegar a Marsella, Francia, y de aquí en tren, atravesando el país de Oeste a Este, llegamos por fin al Winnipeg. Todo este viaje lo hice yo con once años acompañado de mi madre Elvira, viuda de la guerra e inválida.

El Winnipeg se hizo famoso por ser el último barco que pudo salir de Europa antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial; gracias a los esfuerzos de Pablo Neruda, en aquel entonces Cónsul de Chile. Llevaba a bordo 2500 refugiados, lo que le valió el nombre de “barco de la esperanza”.

Este barco nos conduciría atravesando el Atlántico, infestado de submarinos alemanes, al Canal de Panamá y el Pacífico rumbo sur hasta Valparaíso Chile, su destino final. Llegamos el 3 de septiembre de 1939, un día antes del estallido de la Segunda GuerraMundial.

La primera escala fue en una isla pequeña del Caribe, cuyo nombre no recuerdo, solo recuerdo a varios nativos nadando alrededor del buque pidiendo que les arrojaran monedas. Estas caían al agua, los muchachos se sumergían para recuperarlas y después se las guardaban ¡en la boca! pues sus taparrabos no tenían bolsillos. Uno o dos días después llegamos a Panamá, al famoso Canal de Panamá. Famoso por sus maravillosos juegos de esclusas: uno en el Golfo de México para sobrepasar las Montañas del Istmo, y otro hacia el Pacífico para bajar nuevamente al nivel del mar, con una diferencia de más de 10 metros entre ambos.

El barco entraba en la primera esclusa, esta se cerraba y abrían unos potentes chorros de agua que elevaba el barco hasta el nivel de la segunda esclusa, que a diferencias de la primera estaba casi vacía. Al pasar a esta segunda esclusa se repetía la operación, se llenaba de agua y el barco subía otros ocho o diez metros. Al final de la tercera o cuarta esclusa, no recuerdo exactamente, se abrían las compuertas que abrían al lago Gatún, situado en la meseta central de Panamá. Aquí el barco, impulsado ya por sus propios motores, recorría el lago en dirección al Pacífico, atravesando un tramo largo y estrecho, conocido como “Paso de la Culebra”. De ahí entraba en un segundo juego de esclusas y se repetía la operación al revés, de arriba hacia abajo hasta llegar al nivel del Pacífico, que estaba a unos diez o doce metros más bajo que el Atlántico. Mi madre se pasó estos días en el camarote, mientras yo observaba atentamente la navegación por el Lago y a través de las esclusas cuando se abrían al océano Pacífico.

Este barco, luego de atravesar miles de kilómetros de océanos y sortear decenas de obstáculos, nos acercaba a la LIBERTAD, la libertad otorgada por el presidente Allende en Chile, quien abrió su patria a los miles de refugiados españoles y refrendada por todo el pueblo Chileno, que acudió a recibirnos en masa a los muelles. Fue bajo todos los aspectos una travesía histórica.

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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