El abuelo Isidro Barral

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El abuelo Isidro con sus nietos. Campos de Elche, durante la guerra civil.

El abuelo Isidro (Don Isidro para las generaciones jóvenes) era no cabe ninguna duda, un gran tipo: naturista, vegetariano, anarquista y algunas cosas más. Pero eso sí, todas estas experiencias las había vivido en su propio pellejo. Y no es que no hubiera leído: en su antigua casa de Sepúlveda se amontonaban libros de Kropotkin, Bakunin, Proudhon y otros. Hay una anécdota curiosa, algunos de estos libros empezó a leerlos cuando apenas sabía leer. Entonces se valió del maestro para que se los fuera leyendo. Así puede decirse que aprendió a leer en los clásicos del anarquismo, claro esto fue al principio nada mas, porque luego se había convertido en un lector ávido y poco a poco fue incorporando obras de los anarquistas españoles: Andrés Nin y otros. Además convirtió sus lecturas en práctica vital: acostumbraba compartir, en el más puro anarquismo comunitario, lo poco que tenía con los que tenían menos.

 Basta decir, hablando del anarquismo, dos ejemplos que demuestran su fe: nunca saco cédula de identidad por considerarlo una intromisión intolerable del estado y por iguales o similares razones, nunca le puso número a su casa.

 No se cuales eran las fuentes de las doctrinas naturistas y vegetarianas que el profesaba (profesaba y aplicaba) aunque tengo entendido que se inspiraban en algunos partidarios alemanes para estas doctrinas. Y también aquí aplicó las doctrinas en si mismo. En el invierno madrileño en que los vientos que bajaban de Guadarrama – según se decía entonces- “no apagan un candíl pero matan un Guardia Civil”, en este invierno madrileño, salía a la calle con el cuello de la camisa entreabierto (sin jersey) y en sandalias, para el escándalo de Doña Isa su esposa. Esta lo acertó: en el primer invierno que pasaban en Madrid después de llegar de Sepúlveda, una pulmonía galopante por poco se lo lleva de este mundo.

 Pero Isidro supo sacar las conclusiones del caso: reunió las pocas pesetas que habían ganado en un mísero Estanco de cigarrillos y se fue para El Levante, y a quince kilómetros de la Palmera Elche compró un Bancal[1] que le daba lo necesario para su frugal alimentación vegetariana. No tenía casa, pero él a fuerza de brazos construyó una modesta habitación. Ya había empezado a construir la segunda casa (pensaba construir una para cada uno de sus hijos) cuando empezó la guerra y sus planes quedaron pospuestos, y así podría seguir hablando de Don Isidro, para convencer a cualquiera que era un tipo excepcional.

[1] Huerta

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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