Entrada de visitante: la Dra. Lizzie Llopis habla de Evita Perón

Evita Peron

Eva Duarte de Perón, se considera una de las mujeres más aclamadas de la historia. Conocida como “Abanderada de los Humildes” “Heroína de los Descamisados” y “Santa Evita”, fue la jefa espiritual de la Nación Argentina. De origen humilde, Eva Duarte, nació el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires.

 Amada por su pueblo y odiada por las clase oligárquicas (todos ellos sus enemigos políticos), despertó críticas, pasiones y odios; se convirtió en leyenda y ejemplo. Al lado de su esposo el General Juan Domingo Perón, impulsó el voto femenino, pero fue su labor social, dirigida a los humildes, como heroína de los “descamisados,  lo que la transformó en un mito real.

 Pero el indudable poder de Evita tuvo un punto débil, un enemigo silencioso: su precario estado de salud. Pronto este se convertiría en el capítulo más controversial de su vida y de la historia de Argentina: las circunstancias de su enfermedad y muerte.

 Evita con tan solo 30 años de edad enfermó. Desde su primer desmayo a principios de 1950, la heroína de los descamisados enfrentó dolores insoportables, intervenciones quirúrgicas, radio y quimioterapia. Pero su enfermedad era un misterio para ella y para todo su pueblo, excepto para sus médicos de cabecera. Estos, reclutados entre los mejores galenos de la Presidencia de la República (y algún extranjero como fue el cirujano George Pack), no eran del pueblo: no eran  “sus” médicos, como se advertía en sus ilustres apellidos, que indicaban su procedencia de las clases oligárquicas del país.

 En ocasiones tenía que interrumpir los fogosos discursos de aliento a sus “descamisados” por no poder mantenerse de pie. En los actos políticos a los que asistía, su marido debía sostenerla, lo que llenaba de incertidumbre y miedo a su amado pueblo. Su precario estado de salud se mantuvo en total secreto. El  gobierno argentino había decidido no revelar ni la enfermedad ni el tratamiento a que fue sometida.

 La primera dama de Argentina murió poco tiempo después de comenzados sus primeros síntomas, murió sin saber qué enfermedad le había arrebatado la vida ni quién fue el médico que trató de salvársela. Tampoco lo supieron sus compatriotas. El cirujano que la operó llegó cuando Evita estaba ya bajo los efectos de la anestesia y se iría poco después de que esta despertara.

Cuando un médico se enfrenta a la enfermedad de un político y conoce las repercusiones sociales que se pueden derivar de su acción, actúa bajo más presión. En el caso de Evita, la amada Evita del pueblo argentino, no podía ser de otro modo.

Entonces podríamos preguntarnos si estamos frente a un caso de negligencia médica o su muerte era inevitable. La muerte de Evita, al igual que el de otras personas poderosas, ilustra lo que la medicina puede hacer, o más bien, lo que puede no hacer.

Cadaver momificado de Evita Peron

Fecha de su muerte: 26 de julio de 1952

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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