El mundo marginal, segunda parte.

Para la primera parte haga click aqui.

 

Fernando Barral y Alejandro Aldana

Dinámica del grupo marginal

 Las características expuestas no son variables aisladas e independientes, sino que todas ellas son componentes de una realidad totalizadora que las engloba y les da significación. Ellas son expresión del hecho de que la población delincuencial marginal en realidad constituye un gran grupo social: el grupo marginal[1], el cual imprime esas características a sus miembros. Ello tiene lugar porque el grupo marginal posee:

 Una composición sociodemográfica determinada;

  • Una ubicación especifica en la estructura social[2];
  • Unas relaciones intragrupales y extragrupales;
  • Un modo de vida característico;
  • Una conciencia grupal propia[3], y
  • Un “mecanismo” de reproducción social de si mismo de generación en generación.

 La composición sociodemográfica corresponde a la de un subproletariado[4], es decir, algo similar al lumpenproletariado.

 Este tiene en Cuba algunas características, en primer lugar una sobrerrepresentación de negros y mestizos[5] cuyo origen se remonta a los tiempos de la colonia, dada la posición marginal que ocupaban los esclavos traídos de África y los mismos negros curros procedentes de España[6]. Es, además, una población inminentemente urbana.

 Tienen índices de natalidad superiores a la media[7], aunque no se manifiesta siempre en forma de núcleos familiares numerosos debido a la frecuencia de rupturas de pareja y formación de nuevos vínculos. Esto hace que haya numerosos vínculos familiares en las relaciones intragrupales.

 Se trata de elementos desclasados[8] y en proceso de desclasamiento[9], es decir, que ocupan una posición marginal con respecto a las clases trabajadoras, que constituyen la inmensa mayoría de la población del país. En cuanto a su extracción de clase, proceden mayoritariamente del propio grupo marginal y, en menor proporción, son hijos de trabajadores poco calificados, principalmente de la esfera de los servicios[10].

En cuanto a sus relaciones sociales, el grupo marginal manifiesta retraimiento y cierta auto segregación con respecto a las clases trabajadoras, y muestra señales de rechazo hacia el aparato estatal, que tan importante papel juega en la sociedad socialista cubana. Sus relaciones son, pues, preferentemente intragrupales, tanto para emprender actividades delictivas, como para la amistad y recreación. Asignan especial importancia a la actitud del grupo, cuyo reconocimiento buscan.

 Su modo de vida esta determinado por dos influencias convergentes:

  •  de un lado, cierta precariedad material debido a que no tienen acceso a bienes, como la vivienda y los vehículos, no tanto por la falta de recursos económicos, sino porque dichos bienes están dirigidos estatalmente hacia los miembros de las clases trabajadoras, en base a situaciones de necesidad y de méritos;
  • del otro, por la inmediatez de miras, el estilo gregario, hedonista y consumista de vida.

Ello hace que vivan frecuentemente en viviendas de baja calidad y en situación de hacinamiento progresivo debido a la elevada natalidad y a la afluencia de familiares del interior del país hacia las ciudades, así como de otros procedentes de las prisiones. Ello contrasta con la posesión de artículos de consumo de valor elevado, como efectos electrodomésticos, provenientes de los ingresos debidos a sus actividades ilícitas.

 Su estilo de vida es pobre y desajustado, con frecuentes borracheras, broncas y peleas, en las que emplean el abundante tiempo libre de que disponen, fuera de sus actividades delictivas.

Por su carácter facilista, este modo de vida se refuerza fácilmente así mismo, tiende a perpetuarse (inercia social).

 Puede considerarse que, en un momento dado, la mayoría de la población marginal del sexo masculino ha estado, está o estará involucrada en actividades delictivas y una buena parte ha estado en centros de reeducación de menores o prisiones, a menudo en más de una ocasión.

 La población femenina participa poco en estas actividades, atiende a los hijos (a menudo en la ausencia del padre) y trabaja en quehaceres de poca calificación y baja remuneración, en la esfera de los servicios

Su conciencia grupal cotidiana, en parte determinada y en parte determinante de su modo de vida, se caracteriza por valores marginales negativos, como el desprecio por el trabajo y la honradez, y de estereotipos[11] como una sobrevaloración de la amistad, entendida en sentido utilitario de intercambio de favores; también esta sobrevalorada la valentía y el machismo. El matonismo, aplicado por algunos de estos delincuentes, les da status de dominancia dentro del grupo, que les beneficia en sus actividades delincuenciales. Solo se manifiesta cierto grado de solidaridad frente a la policía, que ser “chivato” es una de las condiciones mas denigrantes en este medio.

 Este grupo marginal existe desde los primeros años de la Revolución, y desde entonces se ha venido reproduciendo de generación en generación[12], en primer lugar por vía intrafamiliar, es decir, de padres a hijos y, en menor medida, por nuevos desclasamientos, primordialmente en la adolescencia y en la juventud. De acuerdo a ciertas investigaciones[13] la vía intrafamiliar sería la responsable en alrededor del 85% de los casos de delincuentes marginales y el resto procederían de otras capas sociales, en su adolescencia o juventud. Los valores y normas facilistas del grupo marginal son fácilmente asimilados por cada nueva joven generación, de modo que su transmisión es sumamente efectiva, a lo que contribuye que se transmitan también las relaciones grupales de los mayores.

 Este proceso junto a las migraciones internas y los altos índices de natalidad han provocado que el grupo marginal se perpetué y, posiblemente se incremente en su población. En favor de esta hipótesis habla el hecho de que la delincuencia marginal no ha dejado de incrementar su actividad desde 1980, pese a que en ese año salieron hacia la Florida decenas de miles de elementos marginales.

Pero el reforzamiento de la actividad delictiva marginal no ocurre exclusivamente de generación en generación, sino que se produce también de forma inmediata, como resultado de si misma. El hecho es que, cada acción delictiva de carácter apropiativo produce un ingreso fácil, que da lugar casi de inmediato a un consumo que satisface de inmediato una necesidad (que no tiene que ser forzadamente una necesidad vital), y este consumo, a su ves, genera de nuevo la necesidad anterior (u otra necesidad), convirtiéndose en móvil para cometer una nueva acción delictiva, que reproduce constantemente el ciclo “necesidad-consumo- nueva necesidad”, dando lugar a la habituación delictiva.

 Aunque conocemos bastante acerca de la delincuencia marginal cubana, también desconocemos cosas importantes. Entre ellas, no sabemos casi nada del percápita de delitos que cometen a través de su vida, ni de las modificaciones de la trayectoria delictiva a lo largo de la vida, ni sobre la edad de retiro de la actividad delictiva marginal, si la hay, ni sobre valores de la “cifra negra” para los distintos delitos.

Referencias.

  1.  Barral. F. Una Teoría de la Delincuencia en el Socialismo. 1995, Inédito
  2. Domínguez, M.I y M. Espino: Estructura socialista de la juventud cubana, La Habana, 1986
  3. Entendemos por tal: “…una abreviación para referirnos a las ideas que caracterizan cierto medio, para los conceptos, imagenes, creencias y evaluaciones que son más o menos comunes a las personas de un cierto ambiente social y que son reforzadas en la conciencia de los individuos particulares por sugestión mutua y por la convicción de que son compartidas por otras personas del mismo grupo”. (Ossowski, S., pág. 6)
  4. Idem
  5. Demostrada por prácticamente todas las investigaciones realizadas sobre los delincuentes marginales en Cuba
  6. Ortiz, Fernando: Los negros curros. Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1986
  7. Barral. F. Una Teoría de la Delincuencia en el Socialismo. 1995, Inédito

[7]

  1. En 1980 el II Congreso del Partido Comunista en Cuba reconocía que “las condiciones socioeconómicas de nuestro país…generan aún elementos desclasados, antisociales y lumpens…” (Informe Central, pág. 112)
  2. En este proceso cabe distinguir dos momentos: uno preliminar, de desclasamiento subjetivo, por el cual la conciencia de clase (la conciencia de trabajadores) se va debilitando y los valores colectivos dejan el lugar a valores de tipo individualista y egoísta, y uno posterior, en el que se debilita ya la vinculación misma del trabajador a su trabajo, y lleva a desvinculaciones pasajeras o definitivas
  3. Domínguez, M.I y M. Espino: Estructura socialista de la juventud cubana, La Habana, 1986
  1. los hechos son impotentes contra estereotipos apoyados en motivaciones emocionales” (Ossowski, pag. 38).
  2. “…cada generación transfiere a la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una parte de sean modificados por la nueva generación, dicta a ésta, de otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter especial…” (Marx y Engels: La Ideología Alemana, pág. 39)
  3. Cusidó, M. E: Estudio sociológico y clínico de adolescentes transgresores, V Congreso Nacional de Psiquiatría, La Habana, 1992
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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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