El Instituto Escuela de Madrid

Un grupo de alumnos del Instituto-Escuela, sucesor de la Institución Libre de Enseñanza, hacia el año 1933. La foto se conserva en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares (Madrid).

Durante más de un siglo y a lo largo de España y América Latina, ha sido extraordinaria la obra e influencia de los hombres y mujeres formados en la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y demás centros creados por ella. Institución escolar de avanzada, surgió en España en 1876, para llevar a cabo una importante tarea de renovación cultural y pedagógica sin precedentes, durante casi medio siglo (1876-1936)

Sus creadores fueron un grupo de profesores universitarios de pensamiento liberal y humanista, que bajo la dirección de Francisco Giner de los Ríos, pretendían eliminar un sistema de enseñanza dogmático y en total decadencia. Para ello, tuvieron que proseguir su labor educativa al margen del Estado, lo que le garantizaría permanecer fuera de toda comunión religiosa, escuela filosófica o partido político. Así, crearon un establecimiento privado, que comenzaría por la enseñanza universitaria para luego extenderse a la educación secundaria y primaria, pues “una reforma educativa profunda no puede cimentarse sino en la escuela primaria”. Esta institución se proponía ante todo educar a sus alumnos, que estos se cultivaran en cuerpo y alma.

“Recuerdo que a mediados del año 1935 mi padre me trasladó de la Escuela Pública a la que iba, al Instituto Escuela (que pertenecía a la ILE). En aquel entonces yo debía de estar en quinto o sexto grado. El Instituto Escuela estaba situado en la “Castellana”, una gran avenida que se acababa de construir cerca de casa, al otro lado del “Canalillo”. Se iba por el Paseo de Ronda, y por ahí a la derecha hasta que se uniera con la “Castellana”. En resumen, se podía ir a pie y solía llevarme una de las muchachas del servicio.

El Instituto Escuela era pago, recuerdo que mi padre, escultor de profesión, había terminado una obra importante que le permitió costearlo. A diferencias de la escuela pública, a la que asistía solamente media jornada, en éste se asistía todo el día (mañana y tarde). Almorzábamos en él pero no recuerdo muy bien las comidas que servían. Una cosa que si recuerdo es que aproximadamente a la mitad del curso escolar me pasaron a un grado superior.

Entre las cosas que más me llamaron la atención en el Instituto Escuela se hallaban los trabajos manuales, que eran verdaderos trabajos de carpintería y que tenían por resultado piezas diversas. Ahí aprendimos a manejar estas herramientas. El objetivo era formar al alumno de manera de que este pudiera salir con un oficio. Otra cosa notable, eran las clases de idiomas: empezamos con el alemán, en el cual seguiríamos por un curso, aproximadamente; pero a poco tiempo empezamos a dar también clases de francés, que no eran verdaderas clases, eran canciones. Por ejemplo, recuerdo una que decía así:

Savez-vous plantez les choux

   á la mode, a la mode,

Savez-vous plantez les choux

á la mode de Paris.

On le plante avec les doigts,

á la mode de Paris…

En este Instituto, por lo menos al que yo asistí, las clases no eran fijas, sino que al alumno lo podían trasladar a un curso superior o eventualmente, a uno inferior.

Pero la formación que allí nos ofrecían no era solo académica, todos los días dos alumnos estaban “de guardia” atendiendo a las visitas y algunas otras actividades que no recuerdo.

Como se puede apreciar, eran un conjunto de actividades de las que solo he mencionado las que recuerdo, pero eran más. En realidad fue menos de un curso lo que pude asistir, ya que luego comenzara la guerra. Pero dejó en mi una impresión imborrable que perdura hasta la fecha.

 

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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