Idiomas que me abrieron caminos

papi joven

Foto de mis tiempos en Hungria.

Los idiomas me han abierto caminos, me han abierto caminos en la vida. Incluso los idiomas que no se saben, o se saben parcialmente, te abren los caminos a otro nuevo idioma; cada nuevo idioma que se acumula, es otra puerta que se abre, que se abre para no cerrarse jamás.

Es posible aprender un idioma “muerto” o aprender un idioma “vivo”. Un idioma muerto lo aprendemos por los libros, mientras que el vivo es aquel que aprendes por conversaciones fluidas, vivas, de forma intuitiva, de la vida diaria, cuando tus oídos tienen que acostumbrarse a escucharla.

El primer idioma vivo que recuerdo, fue el alemán, que empezaban a enseñárnoslo en el Instituto Escuela cuando fue interrumpido por el comienzo de la Guerra. Solo recuerdo palabras sueltas, palabras sueltas o casi los números solamente. También en el Instituto Escuela, estábamos aprendiendo francés: era una especie de cuento.

Después, muchos años y un continente más tarde, empecé a estudiar el inglés. En realidad no avancé mucho en este idioma, yo tenía ya mis ideas políticas y desde el principio le hice rechazo, era demasiado bolchevique como para incorporarlo a mi ser. Solo otros tantos años después, como traductor simultáneo de la Federación Mundial de las Juventud Democrática y del Consejo Mundial de la Paz, volví a utilizarlo, pero solo en pasivo (del inglés al español), después de todo era un trabajo, un trabajo que me permitió conocer países como Irak (en plena revolución), la India y Sri Lanka, donde se celebraban no se que reuniones de esa Institución. En los pocos días que estuve en la India, aproveché para comprarme un Kamasutra original; de Sri Lanka solo recuerdo las bellas playas. Todo esto ocurría a mis diecinueve años. Pero lo cierto es que ya tenía los suficientes conocimientos de varios idiomas como para viajar por el mundo y además, me pagaban por ello. Claro, no era el sueldo que se les pagaba a los traductores profesionales, era más bien un trabajo voluntario con la enorme ventaja de ver el mundo, y de él vi bastante.

Para ese entonces, y por razones políticas, vivía en Hungría, donde continué mis estudios de medicina. Es necesario aclarar que el húngaro no es una lengua cualquiera. Es, por el contrario, una lengua única, aglutinante, sin parecido alguno con ninguna de las lenguas existentes (a excepción del Finlandés). Y no solo por el vocabulario, sino también por su gramática y multiplicidad de sonidos. Después de todo, ambos se originaron en el Asia Central. De aquí con sus veloces caballos, el caudillo Attila lo llevó hasta las orillas del Danubio, donde se asentaron junto a su rudimentaria lengua, naciendo así el idioma húngaro. Lo llegué a hablar tan bien, que colaboré en la confección del primer diccionario húngaro-español, español-húngaro y realicé la traducción simultánea para el entonces gobernante húngaro János Kádár durante su discurso en el Congreso del Partido de los Trabajadores.

Pero mi incursión en los idiomas, y como cada uno ellos me abrió las puertas a otras oportunidades, a otras vidas y a otros idiomas, no termina aquí. No he mencionado el idioma Italiano, que fue la lengua que me abrió el camino al amor…

Partirono le rondine…

Canción popular italiana

Partirono le rondine

Dal mio paese freddo e senza sole…

Cercando primavere di viole,

Nidi de amor e di felicitá….

 

La mia piccola rondine, parte cosi…

Senza lasciarme un baccio

Senz´ un addio parti….

 

Non ti scordare di me,

la vita mia é legata a te,

nel sonno mio sei tu,

nel sonno mio rimane tu…

Non ti scordare di me

La vita mia é legata a te,

sei como un sonno pien de gioventú´

non ti scordare di me…

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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