Las estrellas del Firmamento

Se le llama Astrología a ciertos conocimientos derivados del Sol, de la Luna y de los Planetas, utilizados para el saber supuestamente científico, sobre la vida y el futuro de las personas. Decimos supuestamente científico, porque en realidad no se trata de un conocimiento científico en el sentido habitual de los términos, ó sea no pertenece a las Ciencias Exactas: Físicas o Matemáticas, aunque sí se vale de determinados conocimientos de estas Ciencias para hacer suposiciones (supuestamente) fundamentadas sobre aspectos de la vida, la salud, el destino, la riqueza y otros aspectos de interés personal, que no es habitual descubrir por los métodos corrientes.

La Astrología ha ejercido siempre una fascinación especial justamente porque supone da respuesta, con una detallada observación de los astros, a preguntas cotidianas de la vida que por otro medio no se obtienen.

Es de señalar que los conocimientos de la Astrología se obtienen supuestamente por la observación directa o indirecta de los Astros: los Planetas, la Luna y otros Cuerpos Celestes, y que esta observación generalmente, se obtiene mediante variados instrumentos ópticos como los primitivos catalejos. Estos eran instrumentos ópticos monoculares que fueron empleado en la antigüedad y en tiempos remotos por marinos, naturalistas y ornitólogos. El catalejo fue también uno de los instrumentos de observación astronómica más antiguo, aunque en realidad el más antiguo correspondería al ojo humano. Luego le sucedieron los telescopios modernos, de mayor o menor resolución.

 Más aún, desde hace cierto tiempo, no es infrecuente que en determinados sitios: “Observatorios Astronómicos y Astrológicos” coincidan “observadores del cielo” de ambas categorías. También existen los “astrólogos aficionados” que basan su saber en la observación de los cuerpos celestes más visibles (el Sol, la Luna, la Osa Mayor, Sirio, Casiopea, la Osa Menor, etc.).

Esto es en cuando a la observación de los Cuerpos Celestes, que en buena ley es donde se origina la Astrología.

Contra lo que pudiera creerse, los marinos no fueron los únicos y tal vez ni siquiera los primeros en servirse de las estrellas para orientarse. En las inmensas arenas del Desierto del Sahara, ya siglos atrás, los Tuareg, que debían recorrer inmensas distancias en pleno desierto para hallar su sustento (agua, comida), se guiaban por los cuerpos celestes: por la Osa Mayor (cuando esta era visible) y por Casiopea, si esta no lo estaba, para encontrar su rumbo.

 Otro tanto harían siglos después y en otras latitudes los marinos que, en la búsqueda de tierras lejanas, necesitaban encontrar el Norte, para llegar sabe Usted a que ignotas tierras: también ellos se orientaban por la Osa Mayor y por Casiopea cuando estaban en el Hemisferio Norte. Si por el contrario, se dirigían al sur, entonces buscaban la Cruz del Sur, y así no perderse en el inmenso océano.

 Estas son algunas de las primeras aplicaciones que los hombres encontraron a la Astrología, a través del ojo humano y de los catalejos primitivos, generalmente en las grandes inmensidades de la tierra y los océanos. Más no tardaron en pasar a tierra firme y con ella la civilización que empezaba a desarrollarse, surgieron otros usos, más sofisticados y a la vez también más místicos para esos mismos Cuerpos Celestes dando lugar así al surgimiento de la Astrología y la Astronomía.

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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