Alberto Barral: el menor de los hermanos.

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Alberto Barral

Varias son las historias que sobre la familia Barral, mi familia, se han escrito y aún se pueden escribir; entrelazadas con el arte contemporáneo, la Guerra Civil Española e incluso con el exilio.

De mi tío Alberto Barral hay mucho que contar. Sobre todo de su legado escultórico, aún visible en las calles de la ciudad de Córdoba (Argentina).

hipocampos

Los dos Hipocampos. Adornan desde 1946 el hall del antiguo y tradicional edificio del Jockey Club Córdoba

En cuanto a mi, siempre he recordado con cariño a Alberto, pues es, junto a Pacita, a quien más próximo estaba. Mis recuerdos de él son, si se quiere, de detalles, pero no por eso menos significativos.

Empezando cuando a muy temprana edad, o sea, cuando aún no iba a la escuela, me enseñó la caligrafía de molde o letras de molde.

Por esa misma edad empezó a llevarme al cine, a un cine de barrio que quedaba cerca de casa, en Madrid. Fue, podríamos decir, la primera actividad social de la que tomé parte.

Luego vino la guerra, los bombardeos fascistas, la separación de las familias, la muerte de mi padre y el período “salvaje” en el campo de Elche, durante el cual el abuelo Isidro no quiso que asistiera a la escuela, diciéndome que él tenía libros de sobra…No recuerdo cuáles leí.

Después de la guerra y de la emigración a la Argentina nos encontramos nuevamente con Alberto, quien había llegado también a ese país. No fue a través de Valparaíso (Chile) que llegó, como cuenta la historia. Escapó del campo de concentración francés y a través de Brasil llegó a la Argentina.

Una vez aquí los recuerdos se remontan a la Casita del Parque Sarmiento, heredada muy oportunamente de mi tío Fernando, el ceramista. En este parque, tuvimos una temporada larga, y fue en su piscina que me enseñó a nadar. Renovaba así la tradición de nadadores de los hermanos Barral que se formó en las presas de las aguas de Sepúlveda.

No fueron muchos recuerdos, pero todos ellos calaron hondo en mí…

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Acerca de fernandob33

Nací en Madrid en 1928. Emiliano, mi padre, fue un escultor famoso que murió cuando participaba como voluntario en la guerra contra Franco. Mi madre y yo fuimos evacuados (como todas las mujeres y niños) hacia Levante. Después, a Argelia y luego a Argentina, donde comencé mi carrera de médico. De este país luego de una larga prisión por mis ideales, fui expulsado a España, pero acogido como refugiado político por Hungría, donde por fin pude terminar mi carrera. A la par de mis estudios trabaje como traductor simultáneo lo que me permitió recorrer casi todos los países socialistas incluido Viet Nam. La Revolución Cubana reavivó mis ansias revolucionarias luego de años de vida en Hungría. Por pura casualidad, me enteré que Ernesto, mi amigo de la infancia, había luchado con Fidel en la Sierra Maestra y era un líder conocido como el “Che”. Con su ayuda, pues no poseía pasaporte, pude viajar a la isla, donde trabajé como médico e investigador social. Además me enamoré y encontré la felicidad con Laly y los dos bravos hijos que me dio: Ernesto y Fernando. Junto a Ana Maria, de mi primer matrimonio con Isabel, una compañera de estudios húngara, son mis grandes orgullos en la vida. Libros publicados: Diccionario Húngaro-Español Diccionario Español-Húngaro Mis Vidas Sucesivas Hungría 1956. Crónica de una insurrección. eBook. Editorial Ruth. 2014. Criminología Social. Con Alejandro Aldana Fong. De próxima aparición. Varios trabajos sobre la Delincuencia.
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